Cuando bitcoin nació en 2009, tardó meses en que su cambio superase el de un dólar. El pasado viernes sólo un «bitcoin» equivalía a 759 dólares,
una revalorización vertiginosa desde que un año antes su valor
estuviera por debajo de los diez billetes verdes. Este año se ha
disparado la cotización de esta divisa virtual que se mantiene al margen
del control de cualquier gobierno y permite transacciones
internacionales sin comision alguna (y sin posible reclamación en caso de incidente). Su valor baila a ritmo de tango con su popularidad. El rescate a Chipre y el «corralito» sobre los depósitos del país espoleó su uso y publicidad en marzo y disparó su cotización. El segundo hito de la moneda se ha escrito esta semana. El Senado norteamericano ha abierto una investigación sobre la divisa y, en el marco de este proceso, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke,
valoró en una carta la innovación tecnológica de la moneda, aunque
también alertó de los riesgos que plantea en cuanto a fraude fiscal. Sin
embargo, sólo este guiño provocó que su valoración pasara de los 200
dólares en los que oscilaba a comienzos de mes a los más de 700 billetes
verdes en los que se cambia ahora.
«Si finalmente EE.UU. emite un veredicto positivo
sobre la moneda, la cotización de bitcoin aumentará aún más. Su
lamentable uso como instrumento especulativo canibaliza el inmenso
potencial que tiene como moneda. Hay que tener en cuenta que su
inestabilidad se explica porque el mercado que las utiliza es muy estrecho.
Hay un problema evidente de liquidez, que se agrava por el hecho de que
el número de bitcoins esté limitado», augura el responsable del
servicio de estudios y análisis de la Asociación Europea de Inversores
Profesionales (Asinver), Javier Flores.
A fin de cuentas, el éxito de una moneda lo
determina que se admita como forma de pago en un número elevado de
establecimientos. Pero la inestabilidad de bitcoin complica su futuro.
«Para utilizar una divisa, lo más importante es la seguridad jurídica que ofrece.
Que un pirata informático pueda robarte todo y no tengas a nadie a
quien reclamar no facilita el éxito de bitcoin», resume el director
general de la Asociación Española de la Economía Digital, José Luis
Zimmermann.
En un momento en el que el comercio electrónico no
deja de crecer, las características de bitcoin la hacen idónea como
medio de pago entre países. «Si una gran empresa, como eBay por ejemplo,
permitiera pagar con bitcoin entonces su uso se dispararía, pero no es
así y está poco extendido», lamenta Zimmermann.
A pesar de ello, la divisa tiene cada vez más
usuarios, sobre todo en el mercado asiático. Un tercio de los
intercambios de bitcoin se producen a través del portal BTC China, que
sólo permite operar a usuarios del país asiático. «La principal razón del éxito del bitcoin en China es porque la población es ahorradora», afirmó Linke Yang, el vicepresidente de BTC China a la agencia AFP.
El hecho de que Bitcoin, al igual que otras
monedas virtuales, estén deslocalizadas y no tengan control de ningún
organismo es su gran ventaja y, a la vez, su principal obstáculo para
seguir creciendo. «Es necesario que haya un marco regulatorio para
las monedas virtuales ya que son el futuro de una gran parte de los
pagos que se producen a diario. Esto no es fácil porque está en la razón
de ser de proyectos como bitcoin», resume Flores. En definitiva, el
mayor enemigo de bitcoin es su propio concepto.
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